La artesanía como industria cultural

Dentro de las manifestaciones culturales encontramos al sector artesano el cual está en constante modificación y evolución, tal cual como está ocurriendo con las semillas de marihuana feminizadas y su adaptación a las nuevas exigencias del cultivo.

Sin embargo, suelen generarse algunas interrogantes en torno a cómo este sector se reinventa en base a las exigencias del mundo globalizado de la mano de las industrias culturales, dada la notable relación que existe entre artesanía y comercio.

La artesanía, visto como un producto folklórico, conforma rasgos que son distintivos de la identidad de una población (como individuos y como colectivo) y de una región. Dicho proceso es determinado por el medio ambiente y la realidad social, cultural,y económica. Es por medio de las creencias, valores, arte, prácticas y tradiciones las cuales son transmitidas de una generación a otra generación, las que sugieren el establecimiento de una memoria que siempre estará presente y por medio de las cuales se establece el valor a las experiencias ancestrales. En este sentido, la artesanía es concebida en tres dimensiones:

  • El artesano: El cual es creador y constructor de la cultura.
  • La actividad artesanal: Es el proceso en el cual se aplican las técnicas y las prácticas artesanales tradicionales y contemporáneas, por medio de un proceso productivo que provee medios de vida al artesano.
  • El producto artesanía: La cual se entiende como la expresión de la identidad y de la cultura autóctona nacional,regional y local.

El sector artesano, se ubica dentro de un mundo en el cual los valores culturales se someten a las leyes que dicta el mercado, por lo tanto la única manera que posee este sector para sobrevivir está en su capacidad de organizarse de forma adecuada desde una óptica empresarial adecuando sus procesos a sistemas de producción, canales de comercialización y ventas.

Dada la volatilidad y velocidad de las demandas del mercado, las modificaciones del producto siempre van a estar a la orden del día en base a las peticiones de los clientes o en base a las intervenciones que desarrollan los profesionales del diseño. Lo que plantea la inquietud de hasta dónde un producto artesanal puede sufrir cambios y modificaciones sin que se altere su componente cultural, esta pregunta puede propiciar diferentes interpretaciones.

Ahora bien, existe un riesgo y un beneficio cuando se trata a la artesanía como parte de las industrias culturales, ya que por una lado se tiende a que el producto artesanal llegue a todos los contextos de la sociedad alejándose de sus características tradicionales, y por otro lado permite que el sector se organice y penetre en el mercado competitivo.

Para ello, los artesanos deben tender a organizarse legalmente como una empresas compartiendo su actividad con otras ramas y sectores remunerados, un ejemplo de ello pueden ser las tareas del campo o el caso de las mujeres que puedan compartir la labor artesanal junto a las labores de cuidado del hogar y los hijos. Por lo tanto se plantea una generación de un nuevo valor de la producción artesana.

Otra de las exigencias que deben presentar este sector es la necesidad de ser reconocidos por los gobiernos locales no como cualquier otra industria sino más bien como aquella a la cual se le debe dar el reconocimiento como apoyo y realce de la actividad cultural de la zona donde se desarrollan sus actividades.